CUANDO EL HIJO NO QUIERE CUMPLIR CON LAS VISITAS

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Problemas con el cumplimiento del régimen de visitas

En muchos casos, nos encontramos que, aún habiendo visitas acordadas o pactadas en un convenio regulador o sentencia a favor del progenitor no custodio, el hijo menor no desee o muestre rechazo a que dichas visitas se desarrollen conforme a la sentencia.

A modo de ejemplo, una madre nos consulta que su hijo de 11 años se niega a cumplir con las visitas a favor de su padre, ante esto, la solución inicial sería plantear modificar las medidas que acuerdan dichas visitas, a los efectos de que el Juzgado valore la situación actual del menor y se pueda identificar la problemática en la que se encuentra éste.

En muchos casos, la solución estriba en que se acuerden pactos entre padre e hijos, esto es, que ambos pacten de manera libre como se van a desarrollar dichas visitas, por ejemplo: ir a cenar, salir juntos al cine, pasar el día en la playa, evitando horarios fijos y establecidos, que pueden agobiar al menor y afectar a la relación paterno filial. Normalmente, esto suele suceder en edades comprendidas que rondan la pre adolescencia y adolescencia, por ello prima más los acuerdos más que las imposiciones en cuanto a las visitas.

Por otro lado, nos encontramos con el escenario de un padre que ve imposibilitado sus visitas con su hija, a lo que en consulta se le informa que se debe interponer un procedimiento de ejecución de sentencia, a los efectos de que la madre de cumplimiento a la resolución, que regula las visitas.

En estos casos las ejecuciones, derivan en resolver el incumplimiento, pero en otras ocasiones, si hablamos de jóvenes adolescentes, dicho procedimiento puede agravar las relaciones con los jóvenes, por lo que siempre se recomienda valorar la relación real entre padres e hijos, para buscar la solución más idónea al caso concreto, evitando se rompa el vínculo entre padres e hijos.

En ambos escenarios, cuando entramos en un procedimiento judicial, el interés del menor prevalece sobre cualquier derecho de los progenitores, atendiendo a las circunstancias de cada caso. Por ello, si el menor tiene edad y juicio suficiente, que puede rondar los 12 años, si bien se pueden escuchar a menores de dicha edad si se entiende que tiene suficiente juicio y es determinante valorar sus deseos y preferencias, antes de dictar una resolución que pueda empeorar las relaciones paterno filiales.

Lo mejor que podemos hacer, si nuestro hijo/a no quiere ver a su padre/madre, o si somos nosotros quienes tenemos la custodia y el niño no quiere vernos, es ponernos en contacto con un especialista en Derecho de familia, para les ayude a buscar la solución más idónea. En Romero Gallo Abogadas, encontrará en nuestro despacho de Las Palmas todo el asesoramiento legal y acompañamiento que necesitan durante dicho proceso. No dude en contactarnos.