LIQUIDACIÓN DEL RÉGIMEN ECONÓMICO MATRIMONIAL

El procedimiento para la liquidación del régimen económico matrimonial es un procedimiento especial cuyo fin es dividir el haber partible entre los cónyuges, materializando así sobre bienes concretos el derecho que corresponde a cada cónyuge, sobre la totalidad del patrimonio común, es decir, dividir los bienes comunes entre ambos cónyuges.

Dicho procedimiento se regula en el capítulo II, título II, libro IV, artículos 806 a 811 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Para poder proceder a la liquidación del régimen económico matrimonial, es necesario que exista un patrimonio común de los cónyuges, en particular exige valorar los bienes que forman parte del caudal común, precisar la cuota que corresponde a cada cónyuge, pagar las deudas comunes, así como las indemnizaciones y reintegros debidos a cada uno, y formar con los bienes restantes los lotes para su adjudicación a cada cónyuge.

Conforme a la legislación española, existen tres regímenes económicos matrimoniales que son: la sociedad de gananciales, la separación de bienes y el régimen de participación.

Ahora bien, ¿es posible liquidar todos los regímenes económicos matrimoniales?

En cuanto a la sociedad de gananciales, esta se define según el artículo 1344 del Código Civil, como aquella mediante la que se hacen comunes para los cónyuges las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de ellos y los cuales se les atribuirán por mitad al disolverse aquella.

Por lo tanto, al existir un caudal común en este régimen económico matrimonial se podrá proceder a su liquidación.

En cuanto a la separación de bienes, es aquel en que pertenecen a cada cónyuge los bienes que tuviese en el inicio del régimen y los que adquiera después por cualquier título. Asimismo, corresponderá a cada uno la administración, goce y libre disposición de tales bienes (art. 1437 del CC).

No puede por tanto en este régimen hablarse de caudal común, a efectos de liquidación en este régimen.

Y, por último, en cuanto al régimen de participación, y en virtud del artículo 1411 del Código Civil, este consiste en que cada uno de los cónyuges adquiere derecho a participar en las ganancias obtenidas por su consorte durante el tiempo en que dicho régimen haya estado vigente. Una vez extinguido este régimen habrán de determinarse las ganancias por las diferencias entre los patrimonios inicial y final de cada cónyuge en los términos previstos en los artículos 1417 y siguientes del Código Civil, estableciéndose en el artículo 811 de la Ley de Enjuiciamiento Civil un procedimiento específico para la liquidación del régimen de participación.

Haciendo especial referencia al régimen de la sociedad de gananciales, por ser el más común de nuestro ordenamiento, el mismo una vez disuelta la sociedad de gananciales se procederá a su liquidación distinguiendo en la misma dos fases:

1ª.- La formación de inventario.

2ª.- La liquidación propiamente dicha.

Hemos de indicar que la liquidación de dicha sociedad de gananciales puede ser realizada de mutuo acuerdo en el momento del divorcio, nulidad o separación, mediante el convenio regulador acordado por las partes, si bien si las partes no alcanzan acuerdo alguno acerca de cómo liquidar sus bienes comunes, tendremos la opción de acudir a la vía judicial.

El juzgado competente será el que hubiera conocido del proceso de nulidad, separación o divorcio.

En la fase de Formación del inventario, junto a la solicitud, se acompañará una propuesta de inventario con las diferentes partidas. A continuación, el Letrado/a de la Administración de Justicia, señalará día y hora para la formación del inventario citando a los cónyuges.

En dicha comparecencia los cónyuges podrán alcanzar un acuerdo y en el caso de no comparecer uno de los cónyuges se le entenderá conforme con la propuesta del otro. Si no alcanzan acuerdo se citará a las partes a luna vista que continuará conforme a las reglas del juicio verbal, resolviendo la sentencia todas las cuestiones planteadas y aprobando el inventario.

Concluido el inventario y, en su caso, una vez firme la resolución que declare disuelto el régimen económico matrimonial, cualquiera de los cónyuges o, de haber fallecido, sus herederos podrán solicitar la liquidación de este acompañando propuesta de liquidación.

El Letrado/a de la Administración de Justicia, señalará, dentro del plazo máximo de diez días, el día y hora en que los cónyuges o, de haber fallecido, sus herederos deberán comparecer ante el mismo al objeto de alcanzar un acuerdo y, en su defecto, designar contador y, en su caso, peritos, para la práctica de las operaciones divisorias.

No comparecido alguno de los cónyuges, se le tendrá por conforme con la propuesta del otro y, tanto en este caso como cuando efectivamente lleguen acuerdo sobre la liquidación se consignará este en el acta y se dará por concluido el acto.

A falta de acuerdo se procederá, mediante diligencia, al nombramiento de contador y, en su caso, peritos, continuando con los trámites previstos para la división de la herencia (arts. 784 y ss de la Ley de Enjuiciamiento Civil).

          En el procedimiento de liquidación en su sentido amplio es de mucha importancia, determinar bien el carácter privativo o ganancial de los bienes de las partes, ya que en ocasiones ello puede llevar a confusión. Para ello existen diversas reglas en nuestro Código Civil, concretamente en los artículos 1346 a 1361.

En conclusión, el procedimiento de liquidación del régimen económico matrimonial es un proceso complejo que requiere de un análisis detallado de todos los bienes y deudas del matrimonio, así como del cumplimiento de los requisitos legales establecidos. Es fundamental contar con el asesoramiento de profesionales del derecho especializados en derecho de familia para garantizar una liquidación justa y equitativa que proteja los derechos e intereses de ambas partes involucradas.